Infomación General 20.07.2026
Salsa de tomates asados muy fácil y de gran sabor
Una receta ideal para comer más rico ahorrando tiempo, esfuerzo y dinero, ya que el horno hace todo el trabajo. Se guarda en el freezer y le da a tus comidas un toque casero y artesanal increíble.
Fuente: Revista Pronto
Hacer salsa de tomate casera es un viaje de ida, pero estar parado al lado de la hornalla revolviendo durante horas puede dar un poco de pereza. Por eso, esta versión de salsa de tomates asados es la revolución de la practicidad: colocás todo en una bandeja, te olvidás, y el calor del horno hace toda la magia por vos.
El gran secreto de esta receta es que los tomates, las cebollas y las zanahorias se cocinan en sus propios jugos, concentrando su dulzura natural y caramelizándose de una manera que jamás se lograría en una olla común. El resultado es una salsa con un color vibrante, una textura cremosa espectacular y un perfil de sabor que eleva instantáneamente cualquier plato.
Lo ideal es aprovechar el encendido del horno para hacerla en gran cantidad, fraccionarla y stockear el freezer para resolver cenas en cinco minutos durante meses.
Ingredientes (Rinde aproximadamente 2 litros de pura magia)
- 2 kg de tomates (elegí los más maduros y rojos que encuentres; los perita van bárbaro)
- 6 zanahorias grandes (aportan una dulzura natural increíble que equilibra la acidez del tomate)
- 4 cebollas grandes
- Aceite de oliva virgen extra (cantidad necesaria)
- Especias y hierbas al gusto (sal, pimienta negra, ajo, orégano, tomillo o un toque de pimentón dulce)
Preparación paso a paso: el horno hace todo
Preparar los vegetales: Lavá muy bien todas las verduras. Cortá los tomates a la mitad (o en cuartos si son muy grandes), pela las zanahorias y cortalas en rodajas medianas, y troceá las cebollas en cuartos gruesos.
Sazonar en la bandeja: Acomodá todos los vegetales en una asadera grande para horno (si es necesario, usá dos para que no queden muy encimados y se asen parejos, en lugar de hervirse). Rocialos generosamente con un buen hilo de aceite de oliva y condimentá a gusto con sal, pimienta y tus hierbas favoritas. Aquí elegí tu perfil de sabores.
Al horno: Llevá la asadera a un horno precalentado a 200°C (horno medio-alto) y dejalos cocinar durante 60 minutos. Vas a notar que los bordes de la cebolla y del tomate empiezan a tomar un tono tostado y caramelizado; ahí está el verdadero sabor.
El procesado: Retirá la bandeja del horno y dejá entibiar unos minutos. Pasa todos los vegetales con sus jugos de cocción a una licuadora, procesadora o robot de cocina. Triturá a máxima potencia hasta obtener una textura completamente lisa, fina y cremosa.
Enfriar y guardar: Dejá que la salsa baje por completo a temperatura ambiente antes de envasarla. ¡Y ya está lista para usar o congelar!
Consejos y trucos para sacarle el máximo provecho
Un comodín absoluto en la cocina: Esta salsa es un comodín todoterreno. Usala como base para tus pizzas caseras, para acompañar unos ñoquis o pastas, para salsear verduras asadas, acompañar unas patatas bravas o incluso como base para guiso o estofado. Y seguro que se te ocurren mil usos más.
El método de conservación: Para congelarla, lo mejor es usar frascos de vidrio (dejando un espacio libre arriba porque el líquido se expande al congelarse) o en bolsas aptas para freezer bien rotuladas. Se conserva impecable en el freezer hasta por un año.
Ahorro inteligente: Al preparar 2 litros de un tirón, optimizás el uso del gas o la electricidad del horno y te asegurás tener un producto 100% natural, sin conservantes ni azúcares agregados, listo para usar cuando el tiempo apremia.