Ciencia y tecnología 28.06.2026
Los riesgos de colocar imanes en tu refrigerador
El exceso de carga y la mala ventilación, no los imanes, son las causas reales del incremento en el gasto energético
Fuente: Infobae
Coleccionar imanes en el refrigerador es una costumbre sumamente arraigada en millones de hogares alrededor del mundo. Sin embargo, aunque parezca una decoración completamente inofensiva, las empresas que diseñan y construyen estos electrodomésticos han señalado ciertos factores físicos y estructurales que los usuarios deben considerar antes de llenar la puerta de recuerdos.
A continuación, se detallan los inconvenientes reales advertidos por las marcas de la industria y la verdad sobre su impacto en el consumo eléctrico.
Los riesgos reales detallados por los fabricantes
Lejos de las teorías infundadas, los productores de electrodomésticos centran sus alertas en problemas mecánicos y estéticos muy concretos que afectan directamente la integridad del aparato:
Para evitar daños, se recomienda usar imanes de base suave y moderar la cantidad en la puerta del electrodoméstico. (Imagen Ilustrativa Infobae)
- Whirlpool (Daños en la superficie). Este fabricante advierte de forma específica sobre el deterioro estético y el daño material en el cuerpo del electrodoméstico. Whirlpool señala que “los imanes con esquinas afiladas o texturas pueden rayar la superficie del refrigerador”. La fricción constante al moverlos, quitarlos o acomodarlos termina por levantar el esmalte o rayar el acero inoxidable, exponiendo el metal a la oxidación.
- Bosch (Desgaste de componentes mecánicos). La preocupación de esta marca se enfoca en la resistencia física y la estructura del equipo. Bosch revela que “si se colocan tantos imanes que el peso de la puerta aumenta considerablemente, la vida útil de la bisagra podría acortarse”. El peso acumulado de decenas de imanes pesados desequilibra el eje de la puerta, lo que a largo plazo deforma los herrajes e impide un cierre hermético.
El mito de la factura de la luz: ¿Consumen más energía?
Existe una creencia popular muy difundida que asegura que los imanes generan campos electromagnéticos que interfieren con los mecanismos internos del refrigerador, obligando al motor a trabajar más y aumentando el costo del recibo de electricidad.
El uso de imanes en la puerta no incrementa el consumo eléctrico ni afecta el funcionamiento interno del electrodoméstico. (Imagen Ilustrativa Infobae)
No obstante, las empresas fabricantes desmienten esto de forma categórica, explicando que las fuerzas magnéticas externas no tienen la capacidad de alterar el sistema:
- LG. El fabricante es rotundo al asegurar que el supuesto aumento en el gasto energético “es solo un mito”. LG detalla específicamente que “los imanes de la nevaran no afectan el consumo de energía, la vida útil ni los alimentos”. Asimismo, la marca aclara que al estar colocados en la parte externa, “no tienen ningún impacto en el funcionamiento del electrodoméstico ni en su rendimiento de enfriamiento interno”, por lo que los circuitos permanecen a salvo.
- Bosch. En sintonía con lo anterior, esta marca confirma que “colocar algunos imanes en la puerta del refrigerador no debería causar ningún problema” en el rendimiento diario. Además, aclaran que el verdadero consumo excesivo de electricidad no se debe a los imanes, sino a factores reales de mantenimiento que sí exigen más esfuerzo al motor, tales como:
- No mantener una buena higiene y ventilación en los conductos del electrodoméstico.
- Obstruir la parte trasera del aparato al pegarlo por completo a la pared.
- Cargar la nevera en exceso, lo que bloquea la circulación interna del aire frío.
Los fabricantes descartan que los imanes influyan en el consumo eléctrico o en el rendimiento del motor. (Imagen Ilustrativa Infobae)
Puedes seguir utilizando imanes en tu refrigerador sin temor a pagar más en tu factura de luz. Sin embargo, para proteger tu inversión siguiendo las pautas de los fabricantes, la recomendación es moderar la cantidad para no dañar las bisagras y seleccionar imanes de bases suaves o de goma que no tengan texturas ni puntas afiladas capaces de dañar el acabado exterior.