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Santa Fe, Mar, 23 de jun de 2026
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Infomación General 23.06.2026

Una marplatense creó el primer té frío en lata de la Argentina

Melisa Retrivi dejó la abogacía para apostar por una bebida sin gas, baja en calorías y pensada para una nueva generación de consumidores. Proyecta producir 100.000 latas en su primer año.

Fuente: TN - Cocina

Hay emprendimientos que comienzan en una planilla de Excel y otros que nacen de esucharse a uno mismo. En el caso de Melisa Retrivi, todo comenzó con valijas llenas de latas de té frío traídas del exterior, pequeñas reliquias que regresaban con ella a Mar del Plata después de cada viaje.

Me encanta tomar té frío y acá no había. Viajaba y me traía, me traía y me traía”, recordó en diálogo con TN. Lo que parecía una costumbre terminó convirtiéndose en una intuición empresarial: en la Argentina del mate, el café y la gaseosa, había espacio para otra bebida. Una más liviana, menos dulce y alineada con una nueva forma de consumir.

Así nació Amelia Ice Tea, el primer té frío en lata elaborado en el país.

De abogada a emprendedora

Pero antes de llegar a las góndolas, la historia de Amelia empezó bastante lejos del universo gastronómico. Retrivi estudió Derecho en la UCA. Sin embargo, apenas obtuvo el título, entendió que el traje de abogada no le calzaba del todo.

“Me recibí de abogada, pero no llegué a ejercer mucho. Cuando terminé la carrera me replanteé todo”, contó.

Entonces se metió de lleno en el negocio familiar vinculado a la producción de cerveza artesanal en Mar del Plata. Curso una maestría en negocios, de la que aún adeuda la tesis, y acompañó el crecimiento de la fábrica. Luego lanzó junto a su marido Bristol, una marca independiente que se hizo fuerte en la escena cervecera local. “Desde ahí que me dediqué a emprender”, resumió Retrivi.

No obstante, Melisa sentía que todavía le faltaba construir algo propio. “Tenía ganas de encontrar mi lugar en cuanto a identidad con el producto”, explicó la emprendedora.

Y agregó, casi como una confesión: “La cerveza es un ambiente más complicado para la mujer y también distinto a mi estilo de vida”.

 

 

 

 

 

Entonces apareció Amelia. O mejor dicho: apareció la necesidad de crear algo propio.

“Quería desarrollar una marca más personal y con mi identidad. Diseñar un producto que también se alineara con mi estilo de vida, más saludable”, contó Retrivi. También puso el foco en sus propias necesidades: “A mí el gas me hincha, entonces quería una bebida liviana y sin gas”.

El proceso fue lento, artesanal y lleno de pruebas. Durante más de dos años, la fábrica se transformó en una especie de laboratorio de sabores donde las amigas funcionaban como jurado improvisado. “Hacíamos catas acá y les hacía probar todo. Era todo el tiempo: ‘tomá, decime qué te parece’”, recordó entre risas.

En esas degustaciones caseras se fue moldeando una bebida que buscaba parecerse más a una pausa fresca que a una gaseosa. Un té frío listo para tomar pensado para el ritmo urbano, pero también para bajar un cambio.

“Queríamos una bebida menos dulce, más natural y adaptada al paladar argentino”, sostuvo.

La línea finalmente salió al mercado en diciembre de 2025 con cuatro variedades: limón, durazno, ginseng con miel y una versión sin azúcar con stevia. Cada lata tiene algo de esa búsqueda personal: equilibrio, frescura y una idea de bienestar sin estridencias.

“El limón es el sabor más consumido en ice tea afuera, así que dijimos: vayamos por ahí”, explicó. Pero el más singular de todos quizá sea el de ginseng y miel, una combinación que remite más a una botica moderna que a una bebida industrial.

El ginseng es un adaptógeno, ayuda a la concentración. Creo que hay una tendencia hacia bebidas que le aporten algo al organismo”, afirmó.

Aunque la Argentina es el noveno productor mundial de té, gran parte de su producción se exporta para la elaboración de bebidas en mercados como Estados Unidos y el consumo local de té frío listo para tomar todavía es incipiente.

“Durante mucho tiempo el té estuvo asociado a un consumo muy tradicional, ligado al invierno o a la merienda. Hoy vemos consumidores mucho más abiertos a incorporarlo en otros momentos del día y en formatos más prácticos”, sostuvo la emprendedora.

El auge de las bebidas listas para tomar y los nuevos hábitos de consumo

La apuesta dialoga con un fenómeno global: el crecimiento de las bebidas Ready To Drink y el avance de opciones sin alcohol y funcionales.

Según relevamientos de la consultora global IWSR, el 58% de los consumidores a nivel mundial está migrando activamente hacia opciones sin alcohol o de bajo contenido alcohólico, priorizando la moderación.

Además, el 35,8% de la Generación Z ya se identifica como abstemios, según datos de Attest. Una tendencia que asegura un mercado de consumo masivo para categorías naturales como el té frío.

Pero detrás de la estética minimalista y las latas pastel hubo también ingeniería, inversión y riesgo. Como se trata de una bebida sin gas en formato enlatado, la empresa tuvo que incorporar tecnología específica para mantener la presión interna del envase.

“Tuvimos que invertir en un dosificador de nitrógeno líquido para que la lata se mantenga firme sin necesidad de gasificar el producto”, explicó Retrivi.

 

 

 

 

 

La inversión inicial rondó los 50.000 dólares y se destinó al desarrollo del producto, maquinaria e identidad de marca.

Hasta el nombre tiene algo de destino. Amelia era el nombre que Melisa imaginaba para una hija que nunca llegó. “Siempre me gustó ese nombre para una nena. Pero tuve dos varones y el nombre quedó ahí”, confesó.

Tiempo después descubrió que la planta del té pertenece al género Camellia sinensis. “Cuando vimos eso dijimos: es este. Además, dentro de Amelia está ‘Meli’, así que cerraba perfecto”, sostuvo.

Hoy las latas de Amelia circulan por cafeterías, dietéticas y restaurantes de Mar del Plata, además de venderse online en todo el país. Y aunque el proyecto recién atravesa su primer invierno, Retrivi ya piensa a largo plazo: producir 100.000 latas este año, expandirse a nivel nacional y lanzar nuevas variedades, entre ellas una versión de té verde.

En el medio también tuvo que aprender algo inesperado: exponerse. Convertirse no solo en la creadora, sino también en el rostro visible de la marca.

“No es lo que más cómoda me resulta, pero entendí que hoy las marcas necesitan mostrar quién está detrás”, admitió.

Y quizá ahí esté la esencia de Amelia: una bebida nacida de una necesidad íntima, construida entre pruebas, intuiciones y viajes, que busca abrirse paso en un mercado y contexto difícil. “La situación está complicada y el consumo cayó muchísimo, pero hay que seguir”, sostuvo Melisa con optimismo.