LICURGOLicurgo Gath era un paisano de nuestras tierras, compañero de cabalgatas del "Pachango" Chaves al que llamaban así por su afición a la ópera italiana. Un día, cansados de ser perseguidos por la policía, los indios, los dueños de la tierra, los puesteros de estancia, los ferrocarrileros, la AFIP, los mormones, Patricio Kelly, en fin, por todos aquellos con los que habían tenido tratos, decidieron juntar su pilchas y arreos y abrir una feria de sábados, lo que dio origen, en los albores del siglo pasado, a un almacén de ramos generales, conocido en estos pagos como Gath & Chaves, que luego tendría sucursales a lo largo y ancho de nuestra generosa nación.
Josefo Gath -el padre del mentado Licurgo- andaluz de origen sefardí, había emigrado a la Argentina con el fin de agitar las masas y llevarlas al punto de leudar en aras de la sagrada anarquía, y cuando su esposa dio a luz al primogénito, decidió ponerle el sonoro nombre de Licurgo por entender que el mítico reformador de las leyes griegas, de tan fascista que había sido, generó -en contraposición- el movimiento del que él y sus compañeros formaban parte; ni idea tenía el casi iletrado Josefo de que estaba sentando las bases de lo que luego sería en nuestro país, el famoso "Estamos mal, pero vamos bien".
Y es así que, hace varios años ya, elegí el seudónimo de Licurgo, y debo reconocer que no fue una idea original -el Gral. Perón lo utilizó años atrás-; lo elegí por que, al no estar muy clara la existencia del mentado legislador espartano, su origen es en parte mito, en parte leyenda y en parte realidad, en definitiva, el barro del que están amasadas las buenas historias, no les parece?