Profesora Magíster en Enseñanza de la Lengua y la Literatura.
La Literatura juvenilSiempre destacamos el valor polisémico de la Literatura, es decir la posibilidad de múltiples interpretaciones a partir de la búsqueda de significado que toda lectura implica.
La etiqueta de ‘juvenil’ ha sido más una imposición del mercado -al igual que la tabicación por edades- quizás –en el mejor de los casos- por una cuestión orientativa. Pero a la luz de los acontecimientos actuales vemos que las góndolas y los catálogos no hacen otra cosa que ‘manipular’ los gustos juveniles hacia decisiones extremas, en lecturas que inciden hasta en las formas de actuar como era de prever, cayendo hasta en situaciones límites como en las vestimentas ‘góticas’ (símil novela de terror), vampirismo, etc. en un cada vez más cercano y peligroso parentesco con expresiones coloquiales: ‘nada’ – ‘como que’, alterando o vaciando de significado sus propias manifestaciones.
Estas observaciones no son ingenuas si las ponemos bajo la lente que las manipula y direcciona hacia cuestiones ideológicas.
Cada vez que hablamos de un texto, deslizamos que lo más delicado son los llamados ‘criterios de selección’ porque a la hora de decidir, cada uno lleva implícito un gusto personal que viene muy adherido a la ideología, a la intencionalidad.
En el rubro juvenil en estos momentos ha habido una eclosión de textos que –lejos de proponer lecturas polisémicas- promueven direcciones unívocas, cargadas de lugares comunes, como mejor indicio de adoctrinamiento para no dejar pensar al lector o más bien para reclutar y mantenerlo anestesiado hacia ciertas actitudes o un consumismo lamentable.
Las historias se repiten y las sagas continúan sin intervalo. Los personajes hacen lo mismo y proponen lo mismo, no hay nuevas opciones ni posibilidades de elegir otros caminos, ‘como que’ o ‘nada’ fueron las etiquetas o los sellos que muestran expectantes a los receptores y/o a la espera de buenas lecturas y los mediadores sin notar, dan respuesta al mercado, dejando pasar lo más genuino que tienen frente a sí, los intereses del grupo.
Sólo tienen que animarse a una sola cosa, leer y gustar del oficio, nada más.
María Luisa Miretti