Profesora Magíster en Enseñanza de la Lengua y la Literatura.
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La sobreabundancia de los llamados ‘libros objeto’ – ‘libros álbum’, ha superpoblado el mercado con una maravillosa paleta de formas y colores que abarca desde las figuras más impresionistas hasta el realismo más exacerbado en situaciones no siempre muy claras para los niños o las niñas de corta edad, pero las letras y los entramados sustentando maravillosas historias escasean y cada vez más tienden a desaparecer. Si no fuera por las adaptaciones y las infinitas recreaciones de los clásicos o la cantidad de versiones de fábulas y leyendas, podría decirse que estamos casi a punto de tocar fondo o quedarnos sin escritores para niños.
Hoy se observa que las fuerzas se concentran en nuevas propuestas y modalidades: e-book – comic- imágenes, etc. , como si la lectura estuviera tan agónica que necesitara nuevas vientos o alguna medicina especial para resucitar, cuando la única pócima para reclutar lectores es una buena historia.
Las imitaciones a otros formatos no sirven o serán de corto aliento. La literatura ha demostrado su vigencia a través del libro y la lectura sigue en el trono desde época inmemorial. La narración, la poesía y el teatro, es decir todos los géneros siguen con sus variables, el único secreto de su vigencia reside en la calidad de lo que se ofrece a niños y jóvenes.
Leer imágenes en blanco y negro y/o en colores es tan importante como leer letras sueltas y combinadas o ambas, pero que la imagen devore a la letra en el campo de la literatura es inadmisible, es decir, la literatura es letra impresa –no imagen plástica- no hay que confundir. La imagen que connota cada expresión es la que el autor/a ha sabido despertar en el receptor, la imagen –digámoslo sin rodeos- es central para los más pequeños cuando están aprendiendo a narrar, pero luego eso debería ser complemento de la historia hasta desaparecer gradual y paulatinamente. De tal modo, cuando los chicos ingresan a la universidad, las imágenes sólo resultan para graficar los cuadros sinópticos, pero cuando tienen que leer extensos tratados, ni las crónicas ni los relatos ni los discursos expositivos o científicos requieren de imágenes.
La imagen es para los pequeños el salvoconducto, el pasaporte, el pasaje para la motricidad fina, para el campo dúctil de la lectura y de la escritura. Leer imágenes es importante, esclarecedor y enriquecedor, saber interpretar un cuadro, un acrílico es sumamente valioso, pero no debe confundirse con leer literatura. La literatura es la litera, la letra, por tanto, nuestro enfoque a la hora de decidir qué libro elegir debe estar centrado en la letra, en lo que ella porta (que siempre será de profundo contenido), el resto es sólo acompañamiento (o complemento que amplía e ilustra).
Lamentablemente el uso y abuso que se ha hecho de las imágenes ha desvirtuado hasta el exceso el libro objeto y el libro álbum convirtiéndolos en objetos suntuosos, caros y en algunos casos –lamentablemente en muchos- portadores de malas historias.
Los ilustradores son muy buenos en lo suyo ¡que a ello se dediquen! ¡que los escritores para niños regresen por favor, al campo específico que su talento les ha permitido! para luego desde ahí, convocar a los ilustradores quienes sabrán complementar sus historias.
Sólo desde ese sitial la LIJ podrá recuperar su buen derrotero. Los ilustradores, ilustrando y los escritores, escribiendo!
María Luisa Miretti