
"Luciano Miguens es el más negociador y el que mejor diálogo tiene con la Casa Rosada" (Alfredo Leuco, periodista contemporáneo, la versión “Hortensia” de la información).
La delgada estampa del eterno bronceado, no esconde, detrás de esos plateados cabellos, a ningún abuelito en edad senil. Muy por el contrario, con su voz grave y la apariencia de sabiduría en escaño que transmite, me trae recuerdos del tango que dice: "Por su ausencia en las borracherías, cambió la estantería, el gusto de la caña". Las estrofas pertenecen al tango de Mario Battistella titulado, Oh, casualidad de casualidades: "No aflojés", compuesto en sociedad con Pedro, nuevamente, Oh, casualidad de casualidades: Maffia. Es inútil, don Luciano, para mi que usted es un predestinado.
En los 80's, bajo el auspicio de la Escuela de Chicago, el protagónico de la hijadeputez fue asignado, genéricamente, a la "patria financiera" (un verdadero contrasentido en los términos), mientras que la Sociedad Rural Argentina, con el inefable Alchourrón a la cabeza -una especie de "Julio Humberto Grondona de la égloga silvo-pastoril"- se mantenía, omnipresente en un segundo plano, como socia minoritaria pero beneficiaria al fin de las tropelías contra la nación y su pueblo; hoy a caballo del alza de los comodities y al aumento de los precios en los alimentos, le toca llevar el estandarte al ubicuo Miguens, mientras que, sus eternos socios de la "patria financiera", desacreditada chatarra de los 90's, mantienen intacto su poder de fuego entre las mieles del poder y, de cuando en cuando, pa'despuntar el vicio nomás, se mandan ligeros golpecitos especulativos, para juntar unos mangos y hacer la "vaquita" del asado dominguero que, tilingamente, reflejarán las "Charlas de Quincho" del Ámbito Financiero, los días Lunes.
Sin lugar a dudas, no tiene Ud. la culpa de su aspecto de canfinflero en baja, que añora los cortinados pagos de varios cabarutos de la gran ciudad, simplemente es un predestinado y como tal lo sufre, padece y goza. Los dioses marcaron su sino y hoy lo encontramos gambeteando desde la conducción de la Sociedad Rural Argentina, jugando un partido que, a todas luces no le gusta y que lo ha tenido muy ocupado y expuesto en estos días, trajinando del infierno al edén y viceversa; pero la mirada -esa mirada- desde el balcón de la Casa Gris Santafecina, hoy más gris que nunca, hacia una manifestación de más de 10.000.000 de dólares en “chatas”, para él no tuvo precio, y la dulce cosquilla que recorrió su cuerpo la llevará en secreto a la tumba; pero no se equivoque, don Luciano, a balcones parecidos también se asomaron sangrientos dictadores y hoy la tierra, la callada tierra, licua sus cuerpos de triste memoria, cuando no purgan en cárcel sus tremendos crímenes. No señor Miguens, no se ilusione, el balcón no es para cualquiera.