Uno de ellos llegó luego de la inundación de 2003
SANTA FE: LAS OFICINAS DEL FERROCARRIL MITRE REFUGIA A DOS HOMBRES SIN RECURSOS
La estación Mitre está abandonada. Sin embargo, pese al deteriorado estado que presenta, dos personas de escasos recursos viven allí hace años y aseguran que no lo hicieron por opción. Una de ellas perdió todas sus pertenencias en la inundación de 2003, inclusive su casa, y manifiesta no haberle quedado alternativa.
07-10-2008 | 17:33 hs.
Autor: Agenciafe · Fuente: Agenciafe/El Litoral
Vías y durmientes tapados de yuyos, andenes deteriorados, techos ausentes, paredes escritas con aerosol y perros vagabundos que ladran a cualquier persona desconocida que se acerque al lugar caracterizan a la estación Mitre. Ubicada en las inmediaciones de las avenidas General López y bulevar Zavalla, esta parada ferroviaria que alguna vez fue símbolo de progreso está muy deteriorada.
Alrededor de las 9.30 de la mañana, El Litoral emprendió una recorrida por el interior de la estación. Y allí, encontró a tres hombres sentados manteniendo una conversación. Uno de ellos era Ramón Álvarez, quien contó que el lugar donde nos recibía, es decir el frente de lo que años atrás era una de las oficinas del ferrocarril, era la entrada de la habitación donde habita hace años.
La inundación de 2003 fue el desencadenante para que este hombre ocupara, en la búsqueda de un techo, la estación ferroviaria. Y así fue como, junto a otras familias, llegó a los andenes del Mitre y se alojó. “Yo vivía en barrio San Lorenzo, pero perdí mi casa y me quedé sin nada”, manifestó el hombre. Y agregó: “Desde entonces vivo acá”.
Con el paso del tiempo, la mayoría de las personas que circunstancialmente había ocupado la estación se fue. Algunos regresaron a sus casas y otros volvieron a construir los ranchos de chapa que perdieron. Pero Ramón y su compañero no tuvieron ninguna de las dos posibilidades y decidieron quedarse.
Cuidacoche
La credencial que le otorgó la Municipalidad para poder cuidar autos en la vía pública es un orgullo para Ramón, aunque su verdadero oficio es la albañilería. Con ella, dice que puede demostrar que tiene un trabajo digno y que gracias a él subsiste. “Por día debo estar sacando unos $30, con lo que podemos comer y medianamente vivir”, refirió, aclarando que la situación del otro hombre, que vive en la parada ferroviaria hace 20 años, es diferente porque no tiene trabajo y debe pedir dinero en la calle. “A veces nos visitan las asistentes sociales y nos traen mercadería. También vamos a Cáritas, que nos ayuda con ropa y así pasamos nuestros días”, agregó.
La relación establecida con las asistentes fue lo que para estos hombres contribuyó a que hace unos años les permitieran ocupar el interior de dos oficinas independientes para utilizarlas como habitaciones y no vivir a la intemperie.
“Vine sin nada y pude hacerme una cama con tablas que junté en la calle y hasta un aparador. Adentro de la pieza hay un hogar a leña, se ve que desde la época en que la estación funcionaba a pleno, y ahora lo usamos para cocinar”, contó Ramón, agregando que no tienen baño y, en sus palabras, “nos las arreglamos como podemos para higienizarnos y hacer nuestras necesidades”.
Cabe señalar que los robos no le son ajenos a estas dos personas de bajos recursos. Hace un tiempo, manifestó, personas desconocidas ingresaron a sus habitaciones y les robaron toda la ropa que tenían. Desde ahí, las cierran con candado. “Aquella vez se llevaron todo y tuvimos que ir a pedir ayuda a Cáritas, que gracias a Dios nos la brindó”.
Consultado sobre su familia, dijo que es separado y tiene tres hijos -uno de 14, otro de 10 y el menor de 9 años- que lo visitan periódicamente.
Por último, los hombres se despidieron de El Litoral indicando que, según les avisaron, en poco tiempo serán trasladados a una vivienda de la zona y dejarán de habitar el lugar que durante años los cobijó: la estación Mitre.