HISTÓRICO CANJE DE PRISIONEROS Y MUERTOS ENTRE ISRAEL Y HEZBOLLAH
La milicia shiíta devolvió los cuerpos de dos soldados israelíes capturados en julio de 2006. El Estado hebreo liberó a cinco presos libaneses, entre ellos el terrorista Samir Kuntar, y entregó los cadáveres de unos 200 combatientes árabes. Por: Slomo Slutzky
Israel y el grupo islámico Hezbollah cerraron el último capítulo de la guerra del Líbano de julio y agosto de 2006, cuando la milicia shiíta entregó ayer los restos de dos soldados capturados hace dos años, a cambio de la liberación de cinco presos libaneses en cárceles israelíes y los cuerpos de 200 combatientes.
17-07-2008 | 08:21 hs.
Autor: Agenciafe · Fuente: Clarín

En un día de intensa actividad en la frontera entre Israel y el Líbano, Hezbollah entregó primero al Comité Internacional de la Cruz Roja dos ataúdes con los cadáveres de los soldados israelíes Ehud Goldwasser y Eldad Regev. La captura de los dos reservistas el 12 de julio de 2006 por parte de los milicianos shiítas llevó a Israel a lanzar la guerra que duró 33 días.

Hezbollah exigía la liberación de Samir Kuntar, el terrorista árabe que más tiempo llevaba encarcelado en Israel, quien comandó una acción terrorista en Israel en 1979, cuando tenía 16 años, en la que murieron cuatro israelíes, entre ellos una niña de cuatro años.

Nada expresaba ayer mejor la dividida realidad que la pantalla partida de la mayoría de las cadenas de TV. A un lado, Israel con el llanto de los familiares y amigos de los dos soldados israelíes que volvían en féretros negros. Del otro, festejos interminables en el Líbano, en la recepción de Kuntar.

Hasta último momento los representantes de Hezbollah no estuvieron dispuestos a revelar la situación de los dos soldados israelíes, cuyas familias hasta último momento mantuvieron las esperanzas de que volvieran vivos.

"Ha sido horrible ver los ataúdes", afirmó Zvi Regev, padre de uno de los reservistas muertos.

"Habíamos tratado de no hacernos ilusiones, pero habíamos mantenido la esperanza hasta el último momento", dijo el padre de Goldwasser, Shlomo. Los dos soldados serán sepultados hoy.

Luego de la identificación de los cadáveres, se produjo la liberación de Kuntar y los otros cuatro presos, que habían recibido el martes la amnistía del presidente israelí, Shimon Peres. Ayer se comprobó la certeza de la versión de la Inteligencia Militar Israelí, que en base a la cantidad de sangre que los dos soldados capturados habían dejado en el lugar, quedaba claro que estaban muertos desde el primer día. A pesar de ello, el gobierno de Ehud Olmert decidió salir a una guerra "hasta la liberación de Reguev y Goldwasser". En el conflicto Israel perdió unos 160 soldados y civiles. En el Líbano murieron cerca de 1.300 personas.

El Líbano declaró ayer un día de fiesta nacional para celebrar la liberación de sus compatriotas, tras la cual Israel dejará de tener en sus manos a militantes de Hezbollah.

Todos fueron recibidos con honores por el líder del movimiento shiíta, Hassan Nasrallah, quien apareció en público por primera vez desde diciembre de 2006.

Israel entregó además los cuerpos de casi 200 combatientes libaneses y palestinos. Entre ellos el de la palestina Dalal Mughrabi, miembro de una célula terrorista que en 1978 mató a 37 isralíes.

Los ex presos fueron bienvenidos con festejos por miles de simpatizantes de Hezbollah en el paso fronterizo de Naqura. Luego, fueron trasladados en helicóptero al aeropuerto de Beirut, donde los recibieron el presidente libanés, Michel Suleiman, el premier, Fouad Siniora, y parlamentarios. "Su regreso es una bendición para todos nosotros", dijo Suleiman.

Nasrallah, a su vez, en un discurso trasmitido ante la multitud en Dajia -el barrio shiíta de Beirut que fue virtualmente destruido por Israel en julio de 2006- dijo que el intercambio de prisioneros representa una "gran victoria" para Hezbollah y opinó que la resistencia de esta organización representa la "verdadera identidad" de la región. Recordó que aún hay 11.000 presos en Israel y acusó a los gobiernos árabes de no haberse preocupado por su liberación.

El acuerdo causó cierta controversia en Israel. Algunos ministros se oponían a la posibilidad de intercambiar prisioneros de Hezbollah por cadáveres de soldados israelíes, y expresaron su temor de que este antecedente pueda convertir en innecesario mantener vivos a otros israelíes capturados, especialmente el soldado Guilad Shalit, en manos del grupo palestino Hamas desde junio de 2006.

"No es una elección fácil. Por un lado, tenemos a un terrible asesino. Por otro, nuestro compromiso con nuestros chicos. Ellos fueron enviados a luchar por su país en peligro, y es nuestro deber moral y nuestro deseo verlos regresar", dijo el presidente Shimon Peres.


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