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Deportes 22.10.2019

A 9 meses de Tokio 2020, preocupa el calor

En varios eventos disputados en la capital japonesa, hubo deportistas afectados por la alta temperatura.

Fuente: Clarín

Cuando Tokio fue elegida en 2013 por el COI, en Buenos Aires, como sede de los Juegos de Olímpicos de 2020, uno de los puntos que más inquietaba de cara a la cita era el calor. Esa preocupación creció el año pasado, cuando la capital japonesa sufrió un verano extenuante, con temperaturas que alcanzaron los 41 grados, y se intensificó aún más a raíz de las experiencias vividas en los eventos de prueba que se disputaron hace unos meses.

Atletas con golpes de calor, espectadores que necesitaron atención médica, pruebas canceladas o con modificaciones en sus horarios y en sus formatos y el visto bueno de los organizadores para "romper" algunas reglas fueron moneda corriente durante las competencias de beach voley, remo, aguas abiertas, triatlón y yachting, que se celebraron entre el 24 de julio y el 22 de agosto, casi en el mismo rango de fechas en el que se disputarán los Juegos el año próximo. 

Tokio disfrutó de un julio más fresco que lo habitual, gracias a una temporada de lluvia que se extendió más de lo esperado. Pero a finales de ese mes, durante los cuatro días del certamen de beach voley que sirvió como prueba para el Shiokaze Park (24 a 28 de julio), el termómetro llegó a marcar 38 grados y la humedad rondó el 80 por ciento.

Tan intenso era el calor que antes de los partidos y en algunos descansos se enfriaba la arena de las canchas con las mangueras de camiones de bomberos. Los jugadores aprovechaban baldes gigantes llenos de agua helada, hielo envuelto en toallas y grandes ventiladores para bajar la temperatura de sus cuerpos.

La dupla brasileña aprovecha un descanso para refrescarse durante un partido del test event de beach volley en Tokio. Foto: FIVB

La dupla brasileña aprovecha un descanso para refrescarse durante un partido del test event de beach volley en Tokio. Foto: FIVB

Y el público pudo ingresar al predio con sus botellas de agua o bebidas, algo que estuvo prohibido en los Juegos Olímpicos anteriores, pero que la organización estudia permitir en los próximos.

De todas maneras, se reportó que cuatro personas necesitaron atención médica durante el evento. 

"Nunca habíamos jugado en estas condiciones. No las esperábamos. Pensamos que iba a hacer más calor que el habitual, pero fue muy difícil. Nos costó mantenernos enfocados mentalmente todo el tiempo", comentó el noruego Anders Mol, bronce en el Mundial de Hamburgo de este año.

La preocupación por las altas temperaturas se transformó en alerta roja durante la última semana de julio, cuando en diferentes áreas de Japón, once personas murieron a causa del calor, entre ellas un obrero que mientras trabajaba en la construcción del Centro de Prensa de los Juegos, fue encontrado inconsciente en el lugar y falleció en un hospital.

Los remeros que disputaron el Mundial Juvenil del 7 al 11 de agosto en el Sea Forest Waterway de la bahía de Tokio también sufrieron las consecuencias del crudo verano japonés. Las jornadas comenzaron antes de las 10, pero ya a esa hora la temperatura alcanzaba los 33 grados.

Los remeros que disputaron el Mundial Junior en Tokio sufrieron las altas temperaturas. Casi una docena fue tratado por agotamiento por calor tras competir. Foto: World Rowing

Los remeros que disputaron el Mundial Junior en Tokio sufrieron las altas temperaturas. Casi una docena fue tratado por agotamiento por calor tras competir. Foto: World Rowing

Casi una docena de atletas fueron tratados por agotamiento por calor después de sus pruebas y varios otros parecían luchar para mantenerse de pie luego de bajarse de los botes. Y también hubo personas del público que presentaron síntomas de golpes de calor, cuyo riesgo se incrementó notablemente en la capital nipona en los últimos años.

El último día de competencia del remo coincidió con el maratón de aguas abiertas que se corrió en el Odaiba Marine Park, también en la bahía de la capital. La prueba arrancó a las 7, cuando el termómetro ya marcaba más de 30 grados.

"Fue la carrera más caliente que corrí en mi vida. Me sentí bien los primeros dos kilómetros y después ya no aguantaba el calor", le comentó a AFP el tunecino Oussama Mellouli, tres veces medallista olímpico.

En tanto, la japonesa Yumi Kida, olímpica en Londres 2012, reconoció haber comido hielo antes de la competencia para bajar la temperatura corporal y aumentar su resistencia.

"Fue la carrera más caliente que corrí en mi vida", aseguró el tunecino Mellouli, que disputó el test event de aguas abiertas el 11 de agosto. Foto: Prensa oficial de Tokio 2020

Las quejas de los nadadores llegaron a oídos de las autoridades de la Federación Internacional de Natación, cuyas reglas marcan que no se pueden disputar las carreras cuando el agua está a más de 31 grados.

Cornel Marculescu, director ejecutivo de la FINA, aseguró que el año próximo se monitoreará la temperatura de la bahía y no descartó adelantar aún más el comienzo de las pruebas, programadas para las 5.30 en varones y para las 6 en mujeres. 

En el mismo escenario de las aguas abiertas se realizó del 15 al 18 de agosto el Preolímpico de triatlón, que al final no fue tal para algunos países. Es que debido al Índice de Estrés de Calor, que toma en consideración la temperatura, la humedad, la velocidad del viento y otras variables meteorológicas, los organizadores decidieron recortar a la mitad (de 10 a 5 kilómetros) la distancia de carrera de la prueba femenina. Por eso el evento perdió su condición de clasificatorio para países como Australia.

A pesar de la disminución implementada, hubo atletas que no pudieron completar la competencia. Y la francesa Cassandre Beaugrand, triple campeona nacional en su país, sufrió una insolación y debió ser hospitalizada.

La italiana Annamaria Mazzetti combate el calor con una bolsa de hielo antes del evento de triatlón en Tokio. Foto: AP

La italiana Annamaria Mazzetti combate el calor con una bolsa de hielo antes del evento de triatlón en Tokio. Foto: AP

También hubo muchas deserciones en la prueba masculina, en la que 19 triatletas no lograron cruzar la meta y la mayoría de los que lo hicieron terminaron exhaustos y debieron ser asistidos en la llegada.

En el test event de yachting, celebrado del 17 al 22 de agosto en el Puerto de Yates de Enoshima, en la bahía de Sagami, el calor y la humedad se sintieron tanto que las autoridades de la carrera tomaron una decisión inusual. En la regata final del windsurf, les permitieron a los atletas navegar sin chalecos salvavidas puestos.

"Los doctores se dieron cuenta de que los chalecos estaban elevando mucho nuestro calor corporal y eso podía ser peligroso. Nos los sacamos y todos nos sentimos mejor", contó la inglesa Charline Picon, campeona olímpica en Río 2016.

Desde World Sailing, federación internacional de este deporte, aseguraron que ya comenzaron a estudiar algunas nuevas reglas que se podrían aplicar durante los Juegos para "mantener a salvo a los atletas y evitar que sufran el calor y no puedan competir".

Los atletas pudieron competir sin chalecos salvavidas en las finales de windsurf. Foto Twitter @worldsailing

Los atletas pudieron competir sin chalecos salvavidas en las finales de windsurf. Foto Twitter @worldsailing

El pronóstico de varios expertos asegura que el próximo año en la capital japonesa los atletas estarán expuestos a las condiciones meteorológicas más crudas en la historia de los Juegos Olímpicos modernos. Y en el comité de Tokio 2020 lo saben.

Los organizadores nunca negaron que la amenaza de calor extremo representa una preocupación mayor y aseguraron que pondrán en práctica medidas especiales para garantizar la seguridad y el bienestar de atletas y espectadores. 

Se planea, por ejemplo, levantar cerca de los escenarios deportivos carpas con aire acondicionado e instalaciones necesarias para que los deportistas puedan recuperarse tras la competencias. Y asfaltar 100 kilómetros de carreteras de la ciudad con pavimento que reflecta los rayos ultravioletas. Además, se hará especial foco en una campaña de información para que el público sepa cómo evitar sufrir golpes de calor y deshidratación.

Y como para no dejar nada librado al azar, el Comité Organizador envió un cuestionario a las federaciones internacionales para beneficiarse de las experiencias pasadas de los distintos deportes y determinar qué medidas tomar en cada caso. 

Los organizadores hasta probaron un sistema de nieve artificial para tratar de bajar la temperatura durante los test de canotaje. no funcionó. Foto: EFE

Los organizadores hasta probaron un sistema de nieve artificial para tratar de bajar la temperatura durante los test de canotaje. no funcionó. Foto: EFE

Aunque también se estudian recursos más innovadores. Por ejemplo, durante el test event de canotaje, el 13 de septiembre, en la bahía de Tokio, se probó con nieve artificial. Mientras los palistas competían, se arrojó más de una tonelada de hielo triturado en las tribunas del Sea Forest Waterway. El resultado no fue el esperado, ya que no se pudo disminuir la temperatura ambiente.

Un panel olímpico que monitorea los preparativos discutirá las medidas por el calor en su reunión en Tokio, del 30 de octubre al 1° de noviembre. ¿Estará el Comité Olímpico de Japón a la altura del gran desafío que representarán las altas temperaturas en la cita del próximo año?

La contaminación de las aguas

El calor sofocante no fue lo único que encendió una alerta durante los test events que se disputaron en la capital japonesa. La contaminación de las aguas de la Bahía de Tokio fue otro problema que señalaron los atletas y despertó preocupación de los dirigentes de diferentes países y de las federaciones internacionales.

Los nadadores de aguas abiertas se quejaron de la calidad del agua durante la competencia que se disputó el 11 de agosto. Y durante la semana siguiente, en la Copa del Mundo de Paratriatlón, se canceló la prueba de natación porque las mediciones de las aguas de la bahía mostraron un incremento en los niveles de contaminación, que superaban los permitidos. Así, los 70 paratriatletas compitieron únicamente en ciclismo y carrera y el certamen terminó siendo un biatlón. 

El problema no es nuevo. Ya el año pasado, los organizadores comenzaron a instalar barreras submarinas para frenar el flujo de aguas residuales hacia la bahía. Pero ante el crecimiento en la cantidad de bacterias presentes en el agua, se comprometieron a triplicar las capas de protección.

"Estamos confiados de que el problema se podrá resolver con esa medida", aseguró Craig Spencer, director de comunicaciones del IPC.

HS

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